Todos somos Benedicto XVI
Maestre_de_Campo
Hace varios días el Papa dio un discurso en Ratisbona en el que diferenciaba, perfectamente, entre Razón sin Dios, y Dios sin Razón… En el curso del cual dejó patente que no se podía imponer a Dios mediante la fuerza, o la violencia.
No fueron pocos los que,llevados por una bárbara concepcío teísta, decidieron que aquello era un ataque contra el Islám que merecía ser vengado. De un lado los musulmanes, del otro los progres. Unos y otros han venido realizando todo tipo de afirmaciones, amenazando unos y condenando otros; de resultas de las cuales ha sido asesinada una monja y han sido destruídas posesiones de cristianes en todo dar-al-islam…

Tanto el Vaticano como la Santa Sede han intentado, en vano, frenar la avalancha recurriendo al tradicional lengüaje diplomático de la Curia; el que les permitió tratar con Hitler, Mussolini y Franco, se revela insuficiente para acallar a los musulmanes y a los progres. Los últimos, embebidos de espíritu más estaliniano del socialismo condenan, desde la ignorancia o la maldad, unas declaraciones que les superan por cuanto reivindica en papel de la religión en una sociedad que quisieran sumisa. Los primeros llevados en volandas por su secular yihad aprovechan cualquier cosa, desde unas mentiras del post, hasta unas caricaturas, para demostrar cuánto valoran la Alianza de Civilizaciones.

En este momento el Vaticano tiene 2 alternativas, una vez fracasada la política vaticana de sonrisas vacías:
1) No hacer nada.
2) Reivindicar su papel moderador y moralizador en Occidente.
Si el Vaticano deja que pase la tempestad, muchos católicos morirán, para nada, y mandará un claro mensaje de debilidad a los musulmanes y a sus aliados progres. Un mensaje cuyo coste real no se va a ver a corto plazo; un mensaje cuyos efectos sufriremos en un futuro a medio y largo plazo. La política del miedo permitió dar aparente legitimidad a otros tiranos en el pasado y perpetuarla sería un gran error.
En caso contrario, si el Vaticano se decide a dar un claro mensaje de firmeza, como el que dio contra la URSS, no quedará más que esperar y asistir a la definición de grupos claros en Occidente. De un lado los progres, jaleando a los asesinos y criticando a las víctimas y, del otro, todos los demás asistiendo abochornados al espectáculo de un Islám sanguinario contra un cristianismo que devuelve amor ante las agresiones. Los católicos ya afrontamos situaciones similares en Roma, y el norte de áfrica, y en España en época reciente (la II República). El Vaticano se dará cuenta de que todos somos Benedicto XVI cuando alce su voz en defensa de Occidente, de la Cristiandad y de los valores judeo-cristianos que han dado orígen a las modernas sociedades occidentales y a la moral liberal que nos sustenta.
Todos somos Benedicto XVI![]()
19 de Septiembre de 2006
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Comentarios
En primer lugar, felicitarle por su nueva web, y decirle que me ha gustado mcuho. En segundo lugar, y respecto al artículo, decir solamente que el papa ha hecho lo que tenía que decir: El anterior condenó el comunismo y éste lo ha hecho con el Islam, una religión que no ha respetado nunca ni la libertad de los individuos ni la libertad de expresión.
Un saludo, vitio.
Desde hace tiempos sabemos que estamos en una guerra contra ciertos sectores del Islam,
repartidos por distintas naciones. Lo que no nos imaginábamos -al menos, yo, desde mi
ingenuidad conciliadora- es que la progresía española recurre a los antiguos métodos violentos
del más rancio y desfasado marxismo. Estamos en una guerra sin armas, puramente verbal,
propagandística, una guerra mediática, una lucha entre la servidumbre y la libertad.
Muchos individuos no son conscientes todavía de lo que defienden; otros, prefieren situarse
al margen de todos y tenerlos por igual de sectarios. Pero la realidad es otra muy distinta.
Hay momentos en que la política del silencio es categóricamente errónea. El que calla, o el
que simplemente no se esfuerza en comprender, otorga.
Las palabras del Papa son un claro ejemplo de lo que la progresía, tradicionalmente pacifista,
no quiere decir en voz alta. No obstante, podemos cavilar con cierta malicia que sienten una
especie de atracción hacia los grupos armados, una actitud reverente, pues sus respuestas
violentas se tienen en cuenta, mientras que toda acción que se lleve a cabo contra los
cristianos apenas les merece una breve mención. Están dando un mal ejemplo a la Iglesia,
que gracias a Dios no apuesta por seguirles el juego. Ahora no obstante sabemos qué es lo que
les atrae. La violencia, que utilizan según sus intereses políticos, sin atreverse a coger
ellos mismos el fúsil y demostrar el enorme interés que tienen en que los grupos islámicos
desequilibren el orden liberal (que ellos llaman capitalista). El profundo arraigo del ideal
anarquista en España influye notablemente en el discurso de la izquierda antisistema, que
parece sostener sus mismos postulados. La táctica es la ambigüedad y el relativismo; dos
elementos básicos de la sociedad posmodernista. En la oscuridad se maniobra mejor que a la
luz. Es por ello que no han tenido vergüenza en parapetarse tras las instituciones democráticas
para hacer elegir a la ciudadanía española entre ellos o fascismo.
La historia actual de España es la de un rufián con una mujer piscológicamente maltratada. La
astucia del malvado no conoce límites y no se anda con remilgos morales cuando tiene que
engañarla descaradamente y hacerla sentir culpable de todo lo que él mismo viene protagonizando.
Es un caso dramático, y la bajeza moral de quienes se aprovechan de un país enfermo no
encuentra un calificativo lo suficiente preciso para aplicarlo.
Un saludo.
Es de esperar que Benedicto no “falle” como Juan Pablo II en una de las poquísimas cosas en las que “falló”: en su condena al Islam. Las palabras de Oriana Fallaci (”al leer a Benedicto XVI me siento menos sola”) me dan esperanza.
Esto es una guerra que comenzó el 11 de Septiembre de 2001 y muchos memos, demasiados, en Eurabia no se quieren enterar. Por cierto, muy bueno el comentario de Samuel. Saludos.
Debe ser la Iglesia Católica depositaria del principal papel moralizador de Occidente? Es una propuesta cuanto
menos discutible. Sin duda sí que debe tener un papel importante, ya que la católica es la religión mayoritaria
en Europa y Norteamerica. Pero una sociedad civil y libre es, en mi opinión, la garante de
los valores judeocristianos que se derivan históricamente de la religión.
En fin, un tema que se discute desde la Ilustración.
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