El PP contra España III: Respondiendo a Anghara.
Maestre_de_Campo
Anghara ha tenido a bien fiskearme en su blog, referente para una buena parte de la blogosfera, no solo por la frecuencia de sus actualizaciones, que también, sino por lo atinado de sus apreciaciones. Asà que me honro de haber sido fiskeado allÃ.
Asà que me veo en la dulce obligación de responder y aquÃ, me disculpo por la tardanza, viene la respuesta.
Dejemos asentado, para poder continuar, que el texto que yo usé de base estaba equivocado porque hacÃa referencia a la primera propuesta, antes de las modificaciones de Arenas. Bien, asà pues acepto las refutaciones que, sobre el articulado, hace Anghara. Asà que copio y pego el art. tal y como está actualmente:
AndalucÃa, como nacionalidad histórica y en el ejercicio del derecho de autogobierno que reconoce la Constitución, se constituye en comunidad autónoma, en el marco de la unidad de la nación española y conforme al artÃculo 2 de la Constitución
Pero aunque gran parte de las crÃticas vertidas por mi hacia el articulado se ven resueltas en la modificación subsisten graves problemas en este estatuto que hacen que no pueda compartir su aprobación, ni por el PP, ni por ningún partido que tenga la más mÃnima noción de la unidad de España.
En primer lugar, y creo que Anghara me dará la razón, está la oportunidad. Este estatuto andaluz es muy inoportuno poruqe viene a ratificar de facto el estatuto catalán, que es aún más inconstitucional, y al que el propio PP se opuso. Lo cual no solo tiene el doble daño de fortificar al oponente en su posición, asÃmismo implica dar excusas baladÃes como afirmar -como ha hecho Rajoy- que las adendas separatistas del preámbulo son meramente estéticas.
Es que, además, el pantano estatutario en el que se adentra el PP ratifica volens nolens el estatuto catalán y cualquier otro despropósito asà como abre la puerta a dos perniciosas teorÃas que, hasta ahora, sostenÃan el PSOE y los separatistas.
La primera es la falta de efecto jurÃdico de los preámbulos en los textos jurÃdicos, falacia evidente por cuanto el preámbulo sirve para identificar la voluntad del legislador -quedémonos con este concepto para más adelante-
La segunda es que continuamos el esperpento de “café para todos”, en este caso “nacionalidad para todos” desde la irresponsabilidad más absoluta que niega que en España hay una única nación y, por consiguiente, una única nacionalidad.
Pero es qeu, por si fuera poco, el texto es inoportuno porque dudo mucho qeu los andaluces lo pidieran, de la misma manera que elreferendum sobre el Estatuto catalán evidenció la magnitud del apoyo popular que tal reforma tenÃa. Asà pues el PP se sube al carro de legislar al margen de los intereses de quienes les votan abriendo la puerta a descalabros mayúsculos como el acaecido recientemente en cataluña.
Pero vamos a lo esencial, decÃa arriba, que lo más grave se encuentra en el preámbulo, cito de nuevo el preámbulo, para lo cual me sirvo de la misma fuente que Anghara:
AndalucÃa ha sido la única Comunidad que ha tenido una fuente de legitimidad expresada en las urnas mediante referendum, lo que le otorga una identidad propia y una posición incontestable en el seno de la configuración territorial del Estado. AsÃ, la Constitución Española, en su artÃculo 2, reconoce la realidad nacional de AndalucÃa como una nacionalidad.
Mis objeciones siguen siendo las mismas y no han sido refutadas. Hago un breve resumen:
1) AndalucÃa no ratificó el estatuto en las urnas. AlmerÃa votó NO.
2)La aparición de la terminologÃa de Herriko taberna haciendo referencia a “la configuración territorial del Estado”. El Estado es una creación para la administración de la cosa pública y, por tanto, se mueve en un limbo jurÃdico y ni tiene, ni puede tener, “configuración territorial”. La configuración territorial es del pais, en este caso El Reino de España.
3) El torticero uso de la constitución para legitimar lo que es ilegÃtimo, reincidiendo en la falsedad. La Constitución no afirma, en ningún momento, que AndalucÃa sea una nacionalidad. Es que no afirma, en ningún caso, que ninguna región española sea una nacionalidad.
Hay que poner por encima los intereses del partido, en este caso en un error porque esto no beneficia al PP, para defender un engendro como este (la falacia del mal menor no vale como excusa) y afirmar lo contrario de lo que se piensa, cito a Rajoy, de nuevo. Donde dije “digo“:
Todo el Estatuto está construido sobre un supuesto falso qeu dice asÃ: Cataluña es una nación, luego es soberana, luego sus poderes emanan de su soberanÃa, luego tiene derecho a decidir en solitario sus relaciones con el Estado español. Este es el error. (…) La prueba es, señorÃas, qeu si se enmienda este malentendido, si se corrige el error, entonces el Estatuto se desmorona solo. (…)antes de que este sarampión se extienda, que parece que quiere extenderse, conviene aclarar el malentendido para todas las Comunidades Autónomas que nos envÃen proyectos de reforma estatutaria. Con la Constitución en la mano, señorÃas, no cabe error sobre quién posee un poder original y quién disfruta un poder delegado, quién toma las decisiones constitucionales y cuáles son los lÃmites de los poderes transferidos.
Digo “diego“:
Las razones de nuestro voto afirmativo se pueden resumir en cuatro puntos: es un buen estatuto para AndalucÃa; es inequÃvocamente constitucional; cierra el paso a cualquier veleidad nacionalista; en fin, señorÃas, es fruto de un consenso entre los dos principales partidos que representan a la sociedad española. Consenso básico al que, afortunadamente, se han sumado otras fuerzas(…).
Aquà no se habla de nación andaluza, ni de soberanÃa, ni de derechos históricos, ni de relaciones bilaterales. Se sigue definiendo AndalucÃa como nacionalidad en el seno de la unidad indisoluble de la Nación Española. No cabe mayor transparencia.(…)Soy consciente de que la redacción del Preámbulo ha dado mucho que hablar porque en él aparece la expresión realidad nacional que, como es natural, desata todo tipo de temores y susceptibilidades.(…)
Debo reconocer que la negociación de este punto ha sido la más compleja de todas. El resultado lo conoce todo el mundo: AndalucÃa aparece definida como manda la Constitución, es decir, como nacionalidad dentro de la nación española. La expresión realidad nacional ha quedado en el Preámbulo como una referencia a una opinión particular en un pasado remoto: es decir, poco más que una cita literaria o un adorno retórico.Esta alambicada fórmula —que, sin duda, no entusiasma a nadie— constituye el punto de encuentro que ha permitido la aprobación consensuada del Estatuto. Ni el Partido Popular podÃa admitir más ni el PSOE ha querido admitir menos.
Si Rajoy cree qeu sus votantes son idiotas se equivoca, sus votantes recuerdan sus magnÃficos discursos contra el plan ibarreche y su oposición a la desmembración de España, hasta que ha creÃdo que puede obtener votos de lo contrario. Asà no duda en desdecirse y afirmar cosas contrarias este buen caballero, llevado de la lealtad hacia su partido no duda en traicionar a su paÃs.
3 de Noviembre de 2006
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Comentarios
Esa no soy yo maestre. Es el rinoceronte, borra ese comentario, por favor. Bueno, vamos allá.
“Este estatuto andaluz es muy inoportuno”. Desde luego, pero es que son inoportunos desde el valenciano. Yo sostengo que el error del PP fue entrar en este tipo de reformas que se le habÃan antojado al de la sonrisa bobalicona. En mi opinión no debÃan de haber entrado en Estatuto alguno. Por lo tanto este estatuto es tan inoportuno como el valenciano, el balear o cualquier otro. En realidad yo creo que tampoco es que hubieran podido hacer esto, porque debido al propio sistema que se ha derivado de la socialista constitución de 1978, en realidad tienen más peso en un partido nacional los barones territoriales que los lÃderes de Madrid. En el PP y en cualquier partido de tipo nacional.
Eso sÃ, no estoy de acuerdo en que un Estatuto ratifique a otro Estatuto. SerÃa como afirmar que una ley contra la esclavitud ratifica la ley de la esclavitud porque ambas son leyes. No hombre.
Los preámbulos SÃ? tienen efectos jurÃdicos. Esto lo explicó muy bien el propio PP. Ahora ¿qué efectos jurÃdicos tiene el preámbulo del estatuto andaluz? Pues que AndalucÃa es una CCAA dentro de la indisoluble unidad blablabla.
“La segunda es que continuamos el esperpento de “café para todosâ€?, en este caso “nacionalidad para todosâ€? desde la irresponsabilidad más absoluta que niega que en España hay una única nación y, por consiguiente, una única nacionalidad.”
Y tanto. Pero es que el café para todos comenzó con los Pactos de la Moncloa de 1977, nunca bien explicados a la opinión pública (por ejemplo, se pactó que UCD renunciaba a crear un sindicato de derechas, dejando el sindicalismo en manos de las izquierdas, cosa desconocida por la mayorÃa de la opinión pública). Los pactos de la vergüenza, dirÃa yo. ¿Soluciones? Pues creo que sólo habrÃa una y es muy complicada: que el PP arrasase en las elecciones, se cargasen los suyos al inútil y fascista de ZP y pusiesen al frente del PSOE a alguien con dos dedos de frente. Y abrirr un nuevo proceso constituyente. TODO LO DEMÃ?S SON PARCHES.
Sobre lo de Rajoy. Es que Rajoy no niega que estos pollos con realidad nacional quieran decir nación. Pero el mérito del Pepé es que esos mismos se han comido su nación con patatas cuando se afirma que todo esto quedó subsumido en la Constitución y el artÃculo 2. Por lo tanto, se acabó lo que se daba.
mmmm esto se me ocurre asà a bote pronto. Que es sábado. Ten piedad. XD
Un saludo,
Borrado, tendré piedad que es sábado.
Un saludo.
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