El teniente Watada
Maestre_de_Campo
Dulce et decorum est pro patria mori
La traición solo cabe cuando una persona debe lealtad a otra, o a un compromiso previo. En el ámbito original la palabra hace referencia a la falta de asumir el compromiso adquirido e incumplir, por tanto, la palabra dada.
Se puede hablar de muchos tipos de traición, la fáctica, la intencional, la religiosa, la moral… En definitiva podemos hablar, también de implícita y explícita en relación al compromiso, así cabe hablar de traición implícita a quién se dirige contra su país, y de traición explícita a quién se ha comprometido a servir a su país y luego no lo hace.
Este último es el caso del teniente Watada, un militar norteamericano que ha decidido no ir a la guerra de Irak por considerarla ilícita e inmoral. Que un militar tenga opinión propia es algo normal, un militar no deja de ser humano; que se esconda tras su opinión para incumplir sus compromisos no deja de convertirle en un ser inmoral.
En definitiva el militar está obligado a cumplir las órdenes de sus superiores, no entraré en que se le presupone patriotismo y valentía pues no soy un ingénuo, el teniente Watada lo sabía cuando entró en el Ejército y lo sabe ahora. Sabe que los acuerdos son para cumplirlos, pacta sunt servanda, y que de ellos nacen las obligaciones legítimas interpersonales; obligaciones, en primer lugar, para con sus compañeros en Iraq a los que abandona. Cierto que la moralidad de un acto implica, necesariamente, a quién lo desarrolla, pero si el Teniente Watada tenía dudas, la conducta moral habría sido abandonar el ejército.
Las afirmaciones de los titiriteros yanquis, como Susan Sarandon, no le dan un ápice de moralidad a la traición del teniente. Porque como dice un proverbio, “cuando las palabras de un enemigo acusan, el silencio de un amigo condena” y no son los enemigos del ejército los que tienen que defender su conducta, sino los amigos del ejército y de su patria los encargados de justificarle.
Su silencio es el mayor baldón que un hombre de honor podría recibir, el teniente Watada no lo es, y el mayor baldón que un hombre puede recibir por incumplir sus compromisos es la prisión, a ver cómo acaba el proceso.
6 de Febrero de 2007
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Comentarios
A mi lo que me extraña es la levedad de la pena que tienen prevista las leyes norteamericanas para el delito que ha podido cometer el teniente Watada: según leo la pena sería unicamente de 4 años de cárcel y la licenciación deshonrosa.
Se me antoja poca condena para un militar que ha desertado.
A mi no se me antoja tan poca siempre que la cumpla íntegra. De todas formas el teniente Watada no ha huído del enemigo ni tampoco ha colaborado con ellos -al menos que sepamos-.
Un saludo.
Desde ahora se le conoce como watadaentodosloscoj… xD
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