…para comprar gasolina. Eso reza el dicho popular que, con evidente sarcasmo, hace mofa de un comportamiento estúpido. Algo así, como Abundio, es lo que ha pasado recientemente en Andalucía.
Arenas, lleno del complejo “abundio”, decidió apoyar un estatuto que no querían los andaluces, inconstitucional, y que consagraba a un musulmán como padre de la patria andaluza. Tras el fracaso del referendum estatutario, todo son palos para el pollino, y el último lo descalabra (via ld):
El PSOE volvería a ganar, en Andalucía, por mayoría absoluta
Sin embargo, antes que las de 2008, están las elecciones municipales y autonómicas de este año. Según una encuesta realizada por el Instituto Ipsos para los periódicos del Grupo Joly, el PSOE, en Andalucía, perdería tres o cuatro diputados y se quedaría con 57 ó 58 escaños, pero mantendría la mayoría absoluta.
El PP obtendría entre 40 y 41 diputados frente a los 37 actuales, mientras que IU mantendría los seis que tiene y el PA lograría entre 5 y 6 escaños (actualmente tiene cinco).
Por otra parte, este estudio revela que el 51,9 por ciento de los encuestados se sitúa en la ideología de izquierda, mientras que la derecha política es la opción con la que se identifica un 28,9 por ciento de la población andaluza y un 13,1 por ciento no se define políticamente.
La encuesta ha sido realizada entre el 24 y 26 de enero a través de mil encuestas telefónicas.
De ser ciertas las palabras de Aguirre de que el PP es el único partido que defiende la igualdad juridica de los españoles, personajes como Arenas no ayudan. Especialmente porque, o bien se equivocó pensando que lograría atraerse las simpatías progres y así desbancar a Cháves -hay que echarle ingenuidad al asunto-; o bien defendió el Estatuto Andaluz porque realmente se cree la mentiras del texto y comulga con la “paternidad” islámica de la aberranación andaluza.
Según un estudio de la Universidad de Granada, el 40% de los jóvenes con edades comprendidas entre los 18 y 25 años son adictos al móvil, esto es, pasan más de cuatro horas al día pendientes de él.
Muchos de ellos sienten como una ofensa el hecho de que alguien no conteste a algún toque o mensaje, circunstancia que les puede llegar a causar un profundo malestar y sensación de tristeza.
La mayoría de los adictos al móvil son personas con baja autoestima y problemas para relacionarse, que sienten una necesidad continua de estar conectadas y en contacto con los demás. Pueden llegar a deprimirse cuando se ven privadas del uso del teléfono durante algún tiempo; apagar el móvil les provoca ansiedad, irritabilidad, alteraciones del sueño o insomnio, e incluso temblores y problemas digestivos.
Me parece verdaderamente triste que estemos llegando a estos niveles de borreguería y aislamiento social. Un avance indudable como el teléfono móvil no debe conllevar un deterioro de las relaciones interpersonales, si no ayudarnos en ellas. Y es que pese a amante de la tecnología, a servidor le agrada siempre más un abrazo de un amigo, una palabra de un conocido o un beso de una mujer que una fría conversación telefónica.
Así se titula una magnífica columna, via townhall, en la que se hace un breve repaso entre cómo tener un arma supone la diferencia entre la vida y la muerte:
Tres historias de autodefensa con final feliz. ¿Qué habría sucedido si estas mujeres no hubieran tenido un arma para ayudarlas a defenderse? ¿Estaríamos leyendo acerca de tres asesinatos, tres robos, o tres violaciones? ¿Habría alarmas ambarinas por dos niños desaparecidos en Coalfield, Tennessee? Como consecuencia de que estas mujeres tomaron medidas para protegerse aplaudimos su valor más que lamentarnos por sus muertes.
Y es que, al fin y al cabo, en el mundo real el debate entre la despenalización de la legítima defensa y la libertad de portar armas supone el debate entre la vida y la muerte. Conviene no olvidarlo cuando alguién nos cuente las socorridas mentiras sobre los peligros de las armas de fuego.