DGT - KGB

Maestre_de_Campo

¿Qué tienen en común el KGB y la DGT? A priori parece que nada, la realidad es que tanto una organización como otra tienen el fin común como valor superior por encima del respeto a la libertad individual. Las diferencias, por obvias, no las voy a señalar.

El respeto a la libertad individual, frente a la coacción del Estado, es quizá el principio que mejor define el liberalismo. Su defensa es, no solo un imperativo, es también un hábito, una actitud ante la vida. En la DGT tienen bien claro que el “bien común” es muy superior y por eso presionan para conseguir leyes más duras que repriman la libertad de los conductores; por eso tampoco les preocupa interpretar las leyes contra el sentido común.

Pere NavarroEn el fondo es la misma actitud que la KGB, o cualquier otra institución similar, que se considera garante de la “salud pública”, el “socialismo real”, o el “bien común”. En ausencia de sentido común la formación sería suficiente. Pero la Stassi de Pere Navarro no para en consideraciones y reprime a los conductores por infringir sus estalinistas normas sobre velocidad:

La Guardia Civil de Tráfico ha detenido en León a dos jóvenes como supuestos autores de un delito continuado contra la seguridad vial, ya que al parecer han participado en carreras ilegales de motos grabadas en vídeo mientras circulaban a 300 kilómetros por hora.

Confío que la Guardia Civil sea capaz de demostrar que estos jóvenes pusieron en peligro la vida de alguién más uqe la suya propia, o que causaron daños a terceros; en caso contrario estaríamos en el mismo caso que si reprimieramos a los inmigrantes porque existe la posibilidad de que delincan. En un estado de Derecho se reprimen los delitos porque causan daño a terceros, no porque no gusten a determinados sátrapas con aspiraciones chequistas.

El señor Navarro, cual Dzherzhisnky contemporáneo, ha descubierto que puede prevenir los accidentes de tráfico criminalizando a los conductores incorporándo la categoría penal estalinista del empecedor, (aquél que, por obra, omisión, o pensamiento, retrasaba el avance del socialismo), así si el camarada funcionario considera que una actitud es susceptible de influir negativamente en las estadisticas de evolución de la DGT intervendrá con razón o sin ella, para detener al empecedor.

La DGT haría bien si aprehendiera el concepto que explicó con claridad Stuart Mill, que el bien de cada uno no consitituye razón, ni justificación suficiente, para intervenir en la vida de las personas.

19 de Febrero de 2008   Leer más sobre Nacional.

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