¿Quién paga la factura?
Maestre_de_Campo
Si alguna vez se ha preguntado quién paga la factura del ecobuenismo nacional e internacional quizá no se haya dado cuenta de que la paga usted. No solo por las generosas subvenciones gubernamentales a las ONG ecologistas, ni por la creación de un ministerio de medio ambiente, ni siquiera por los impuestos “ecológicos”. Que también, hay formas más insidiosas de pagar cuando los aprendices de brujo intervencionistas deciden que la mejor manera de producir energía limpia es a costa de su bolsillo.
Los biocombustibles, que nacieron con la promesa de convertirse en alternativa “verde” al petróleo, se encuentran en los primeros puestos de la lista de culpables de la crisis global desatada por el alza de los precios de los alimentos. Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como el Banco Mundial ponen de manifiesto la conexión entre ambos fenómenos.
Si existe o no una relación entre las subvenciones a los biocombustibles y su masiva producción es algo que está más allá de toda duda, y que esas subvenciones también las paga usted es una perogrullada. El gobierno le roba el dinero que necesita para dárselo a quién no lo necesita para que produzca algo que tampoco se necesita. Y esto, como siempre, tiene consecuencias negativas:
Esa combinación fatídica ha impulsado en un 48 por ciento los precios de los alimentos desde finales del 2006, según el FMI, y provocado revueltas -en algunos casos violentas- en países tan distantes como Egipto, Pakistán, Haití o Burkina Faso. Como consecuencia, varias docenas de naciones han impuesto algún tipo de control sobre los precios y más de 30 afrontan riesgos de desestabilización, según el Banco Mundial, que calcula que la pobreza podría aumentar entre un 3 y un 4 por ciento en los próximos años a raíz de la actual crisis.
Bueno, un 48% no está mal, después de todo se hace por la sostenibilidad del planeta. Que en Egipto, o Haiti, la gente pase hambre tampoco es un gran problema para quien cree que robarle el dinero es por su bien, que establecer las prioridades de la producción al margen del mercado es por su bien, y que, después de todo, habría que darle las gracias.
Por cierto, establecer controles de precios, o cerrar las fronteras, no son buenas medidas para evitar el incremento de los precios ni espantar el fantasma del desabastecimiento.
29 de Abril de 2008
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Comentarios
El desastre de los biocombustibles
“Para que usted pueda echar biocombustible en su Prius y sentirse bien consigo mismo sin motivo alguno, gente de carne y hueso en lugares lejanos tendrá que pasar hambre hasta morir de inanición.”
Mark Steyn
Para este viaje no hacían falta alforjas.
Carlos Menéndez
http://www.creditomagazine.es
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