Minida: Ministerio de Igualdad Feminazi.

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El Minida (ministerio de igualdad) asume plenamente en su filosofía los postulados que Orwell retrata perfectamente cuando habla de las dictaduras socialistas. En este caso, continuando la línea del TAC, y del Presidente del Gobierno, se escora hacia el socialismo y el feminismo asumiendo postulados feminazis:

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, garantizó este martes que la nueva ley sobre el que prepara el Gobierno supondrá la legalización del aborto en España a través una llamada ley de plazos. Así se lo ha comunicado a Europa Press la portavoz del grupo feminista “No nos resignamos”, que se reunió con la ministra. El eufemismo escogido por el Gobierno para no hablar de aborto es “derecho de la mujer a decidir”.

Fuente. Asumiendo que la feminazi no mienta, o sea desmentida a posteriori por la ministra, resulta obvio que la asunción de postulados feminazis implica, de facto, la exclusión de la mitad de la población por cuestiones de sexo. Algo que, en teoría, el minida tendría que corregir.

Puestos a reafirmar la igualdad constitucional, el Minida debería empezar por la Ley Feminazi de Violencia contra las Mujeres y asignar a la misma conducta el mismo resultado penal, independientemente de por donde orine el agresor. Claro que resulta difícil creer que alguién qeu afirma lo siguiente:

es legítimo sancionar más duramente la violencia que cometen los agresores cuando la víctima es una mujer

Fuente. Resulte la persona idónea para aplicar un concepto de igualda sancionado en distintos artículos de la Constitución y violado por el TAC y por su ministerio.

La ausencia de reacción ante la deriva feminazi del gobierno significa, en último término, que una gran cantidad de los discriminadores -mujeres- está de acuerdo con la discriminación sexual y que, por increíble que parezca, una gran cantidad de discriminados -hombres- está, o bien de acuerdo con la discriminación sexual en su contra, o bien creen que nunca les va a afectar. Este era un pensamiento común en muchos judíos en Europa entre 1939 y 1942. Para más analogías el gobierno ya ha aprobado leyes que limitan la libertad de los hombres para trabajar. Y es que, por mucho que se empeñen, definir la discriminación desde la perspectiva del discriminador no anula el hecho esencial: imponer mediante la fuerza, o coacción, una determinada opción en contra de la voluntad de las personas.

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