Noticias y opinión
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En lr tienen un magnífico artículo de Todd Steinberg que empieza así:
The workers are correct: capitalists are greedy, self-serving humans who only think about themselves. There is no difference between a capitalist, a despot, and a warlord. All three types care only about lining their pockets with treasure.
However, capitalists choose to acquire their treasure through voluntary trade, a method inherently more moral than taxing or plundering the masses. And through trade, millions of others can benefit in the process, not just the capitalist. Because participating in trade is both voluntary and beneficial to all parties involved, I would choose to live in a world filled with capitalists rather than tyrannical despots and bloodthirsty warlords.
Si lo pensáramos bien todos preferiríamos vivir en un mundo lleno de capitalistas antes que en uno controlado por sanguinarios señores de la guerra o déspotas tiránicos. Y acaba con una gran recomendación, después de dejar claro que el que propugna robar a sus semejantes no puede hablar de moralidad al que propugna intercambiar bienes y servicios voluntariamente por dinero.
If you want the capitalist to care about the people, if you want the capitalist to pay his employees higher wages, I have one piece of advice – compete with him.
A fecha 29 de abril de 2008 el Ministerio de Sanidad y Consumo ha publicado una lista de marcas de aceite certificadas exentas de hidrocarburos, para aquellos que tengan dudas sobre si el aceite que estan consumiendo o tengan guardado en la despensa está libre de sospecha, consultad el siguiente link del ministerio:
http://www.aesan.msc.es/aesa/web/AesaPageServer?idpage=89&idcontent=8053
Resulta curiosa la escasa, o nula, repercusión de las declaraciones del Dalai Lama sobre el genocidio cultural que China está promoviendo en el Tibet. Via CNN
The Dalai Lama on Sunday called for an international probe of China’s treatment of Tibet, which he said is causing “cultural genocide” of his people.
Entre las múltiples explicaciones la que más creo que se ajusta a la realidad española es que aquí llevamos asistiendo indiferentes al mismo genocidio cultural en Vascongadas y Cataluña, y ahora en Galicia, Baleares y Valencia, sin hacer ni decir absolutamente nada.
Así resulta difícil tener algún sentmiento por los tibetanos cuando los catalanes llevan 3 décadas sufriendo el mismo tratamiento.
Calvo Sotelo ha fallecido como consecuencia de una parada cardiorespiratoria. Es una lástima, siempre, la muerte de una persona que no causa daños premeditados a terceros. Y Calvo Sotelo se distingue por haber sido presidente del Gobierno entre 1981 y 1982, en el que podríamos llamar -con licencia- interegno entre Adolfo Suarez y Felipe González.
Muchas voces recuerdan a Calvo Sotelo por su defensa, entre otras cosas, de lo que ellos llaman “libertades” como Llamazares de IU. Lo más importante es no olvidar que el concepto de “libertad” para unos es incompatible con la libertad real y hace referencia a los privilegios del Estado para inmiscuirse en la vida privada de los individuos.
En este caso Calvo Sotelo merecería, si fuese de destacar, un capítulo importante y destacado. La reforma fiscal de 1978 permite implantar, bajo el gobierno del falangista Suarez, un impuesto progresivo sobre la renta que, de modo autoritario, roba a los españoles una cantidad sobre su renta -sin tener en cuenta que esto es una doble, o triple en ocasiones, imposición porque no desaparecen otros impuestos como el del patrimonio-. Calvo Sotelo llega al gobierno de carambola cuando la UCD se rompe y Suarez no puede seguir adelante. Y llega con la voluntad de facilitar unas elecciones, acto que le honra, pero llega también con la voluntad de mantener el progresivo impuesto sobre la renta que reclamaban en el siglo XIX marxistas como Engels y el propio Marx.
No sé si eso es defender la “libertad”, pero desde luego ha fallecido uno de los complices necesarios al delito que se perpetra todos los años contra la propiedad privada y el patrimonio de los españoles.
La noticia es un poco antigua:
Hacienda prevé devolver 11.425 millones de euros a 14,2 millones declarantes
La Agencia Tributaria prevé devolver en esta campaña de renta 11.425 millones de euros a 14,2 millones de declarantes, mientras que los 4,2 millones restantes pagarán 11.650 millones de euros en sus declaraciones del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas
Via cincodias.
Millones de españoles se fronta las manos ante la noticia esperando que Hacienda les devuelva el dinero. Tan contentos por la devolución. Pero olvidan un par de cosas.
En primer lugar si Hacienda lo devuelve es porque lo ha cogido antes, y no solo lo ha robado antes, es que lo ha robado en exceso incluso para sus propios cálculos egoistas. Hacienda saquea las cuentas de los españoles en 11000 mllones más de lo que “debería”, según la misma Hacienda. Esto es como si un ladrón entra en su casa por la noche y a los doce meses llama a su puerta y le dice, “tome, le devuelvo la tele y 200 euros porque es más de lo que quería sacar esa noche”. Resulta difícil estar agradecido en estas circunstancias.
En segundo lugar Hacienda “devuelve” implica que Hacienda no repara el daño causado por ese robo. Veamos 11000 millones es mucho dinero de daño emergente, pero lo que en derecho se conoce como “lucro cesante” es algo que HAcienda no considera, ni por asomo, compensar. Lo que los españoles podrían haber hecho con el dinero que se les va a devolver es algo que Hacienda no tiene presente, simplemente considerando el interés legal del dinero podríamos hablar de cerca de un 4%. Si hacienda quisiera compensar tendría que dar la cantidad más el cuatro por ciento de interés legal. 11000 +(11ooo*4%)= 11.440 millones de euros… Así que, pese a todo, Hacienda no está devolviendo “todo” lo que robó, ni compensando por todo el daño que causó.
La próxima vez que esté tentado de agradecer, o disculpar, a Hacienda por gestos como la “devolución” del dinero robado sería conveniente que recordara estas dos cuestiones.
En la UE piensan que somos idiotas, sin duda ninguna, no solo porque crean que no nos damos cuenta de cómo fabrican una crisis alimenticia, la agrandan, es que creen que vamos a aplaudirles por sus “soluciones“.
Intentar solucionar la crisis alimenticia con limosnas internacionales es como pretender arreglar el calentamiento climático quemando coches. No conozco ningún país que haya mejorado su nivel de renta gracias a la cooperación internacional, por eso los 283 millones de Euros que Michel pretende destinar a “paliar” los efectos de la crisis alimentaria son una burla.
Son una burla porque la Crisis está causada por las políticas proteccionistas de la UE -PAC-, son una burla porque la crisis está causada por las subvenciones de la UE -y EEUU- a los biocombustibles, son una burla porque Michel sabe, tan bien como yo si no mejor, que gran parte de ese dinero sale de los bolsillos de la clase media europea -expoliada por los impuestos- que lo necesita de verdad para ir a parar a los bolsillos de dictadorzuelos que tienen como única misión extender el socialismo.
Y es que, al fin y al cabo, Michel y Mugabe solo se diferencian en los medios, los fines son los mismos. La difusión del socialismo.
Si alguna vez se ha preguntado quién paga la factura del ecobuenismo nacional e internacional quizá no se haya dado cuenta de que la paga usted. No solo por las generosas subvenciones gubernamentales a las ONG ecologistas, ni por la creación de un ministerio de medio ambiente, ni siquiera por los impuestos “ecológicos”. Que también, hay formas más insidiosas de pagar cuando los aprendices de brujo intervencionistas deciden que la mejor manera de producir energía limpia es a costa de su bolsillo.
Los biocombustibles, que nacieron con la promesa de convertirse en alternativa “verde” al petróleo, se encuentran en los primeros puestos de la lista de culpables de la crisis global desatada por el alza de los precios de los alimentos. Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como el Banco Mundial ponen de manifiesto la conexión entre ambos fenómenos.
Si existe o no una relación entre las subvenciones a los biocombustibles y su masiva producción es algo que está más allá de toda duda, y que esas subvenciones también las paga usted es una perogrullada. El gobierno le roba el dinero que necesita para dárselo a quién no lo necesita para que produzca algo que tampoco se necesita. Y esto, como siempre, tiene consecuencias negativas:
Esa combinación fatídica ha impulsado en un 48 por ciento los precios de los alimentos desde finales del 2006, según el FMI, y provocado revueltas -en algunos casos violentas- en países tan distantes como Egipto, Pakistán, Haití o Burkina Faso. Como consecuencia, varias docenas de naciones han impuesto algún tipo de control sobre los precios y más de 30 afrontan riesgos de desestabilización, según el Banco Mundial, que calcula que la pobreza podría aumentar entre un 3 y un 4 por ciento en los próximos años a raíz de la actual crisis.
Bueno, un 48% no está mal, después de todo se hace por la sostenibilidad del planeta. Que en Egipto, o Haiti, la gente pase hambre tampoco es un gran problema para quien cree que robarle el dinero es por su bien, que establecer las prioridades de la producción al margen del mercado es por su bien, y que, después de todo, habría que darle las gracias.
Por cierto, establecer controles de precios, o cerrar las fronteras, no son buenas medidas para evitar el incremento de los precios ni espantar el fantasma del desabastecimiento.
Quizá una de las maneras en que mejor se ilustra el binomio intervención-corrupción sea a la luz de las recientes medidas para “salvar el planeta” desde la aplicación de los protocolos internacionales -como Kyoto- hasta las políticas internas -subvenciones a energías limpias, creación de ministerios de medioambiente-.
A priori los que promueven ese tipo de medidas parecen tipos bienintencionados, a los que mueve un afán altruista de legar un lugar más limpio para nuestros hijos… Podríamos discutir sobre la bondad de los medios que usan para conseguir los fines que dicen pretender, pero no es sobre eso sobre lo que vamos a hablar.
Sobre lo que quiero escribir hoy es sobre cómo la intervención pública produce alteraciones en el mercado y promueve la corrupción y la ineficacia. Tanto en EEUU como en la UE hay subvenciones por la producción de determinados tipos de energías, en este caso hablamos de las “limpias”, claro. De modo que hay un fuerte incentivo para los empresarios a la hora de usar esas fuentes de energía, subvencionadas, en lugar de las fuentes de energía más eficaces. Hasta aquí todo normal. El problema surge cuando eso provoca otras alteraciones:
Up to 10% of biofuel exports from the US to Europe are believed to be part of the rogue scheme reaping big profits for agricultural trading firms.
The “splash and dash” scam involves shipping biodiesel from Europe to the US where a dash of fuel is added, allowing traders to claim 11p a litre of US subsidy for the entire cargo. It is then shipped back and sold below domestic prices, undercutting Europe’s biofuel industry.
Via The Guardian, de modo que los avispados empresarios, en lugar de satisfacer las demandas de los consumidores se dedican a satisfacer las demandas de los legisladores. De manera que ellos se enbolsan la subvención y los legisladores pueden salir por la televisión afirmando: “el x% de nuestra producción es biodiesel…”. Mientras tanto el precio de los cereales sube, y los de los combustibles también.
Biofuels are plant-based oils from crops such as soy and corn. They are expensive to produce but have become relatively cheaper as the price of crude oil has risen to more than $100 a barrel. It is estimated that 10% of the 1m tonnes of biodiesel exported from the US to Europe is part of the splash and dash trade.
Quizá sería más fácil y sencillo afirmar, de una vez por todas, una realidad patente: “Las políticas para salvar el planeta, únicamente salvan a quienes las aprueban y los que son lo suficientemente listos como para aprovecharse”. El planeta no tiene nada que decir, es más teniendo en cuenta el alza que producen en productos como el maiz, o el arroz, podríamos decir que más de 100 millones de personas podrían enfrentarse a las consecuencias.
Durante siglos la moral cristiana ha condenado el robo, que no es mas que apropiarse de algo ajeno mediante la fuerza o la coacción, pero no había nada innovador en esta condena. Está íntimamente unido al sentimiento moral humano el considerar reprobable apoderarse de lo ajeno.
En un entorno que difícilmente podríamos calificar de esperanzador, o positivo, una agencia privada ha conseguido instaurar un impuesto al consumo sobre artículos informáticos llamado canon. Y ese impuesto genera un beneficio para el que lo recibe y un perjuicio para el que se lo quitan.
La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) recaudará al menos 225,8 millones de euros a lo largo de este año
Por lo menos 226 millones de euros saldrán de los bolsillos de los consumidores para ir a engrosar las cuentas de la SGAE, ¿cuál es la excusa esta vez, los hospitales, los niños, la guerra de bosnia, la inmigración? Ni siquiera “porque tú lo vales”. En esta ocasión la violación del derecho a la propiedad se basa, en el mismo derecho a la propiedad, esta vez intelectual.
Esto es lo dramático de la cuestión, pretender que el derecho a la propiedad “intelectual” anula el derecho a la propiedad, y además permite convertir en culpables a personas cuyo único delito es comprar a través de establecimientos legales. Cuando una ley es inmoral solo caben dos opciones, o convertirse en inmoral y cumplir la ley, o continuar siendo moral e incumplir la ley.
Stiglitz en FP, más que recomendable para ver el coste real de la guerra:
Foreign Policy: What does $3 trillion mean for the average U.S. taxpayer?
Joseph Stiglitz: If you divide it by the [number of] U.S. households, it comes out to around $25,000 [per household]. It’s a lot of money.