Maestre_de_Campo
La administración ha desarrollado una furibunda campaña de regulación en sectores tradicionalmente considerados “estratégicos”, desde siempre y en todos los paÃses. Lo más sorprendente del gobierno socialista es que esa regulación se ha extendido a sectores no estratégicos, como las empresas farmacéuticas.
Las empresas farmacéuticas se dedican a investigar y producir medicamentos, pero al Estado esta actividad le parece sospechosa asÃq ue la regula y, además, establece criterios para acceder al mercado y precios máximos.
La ley dice, en su preámbulo, lo siguiente:
 Se modifica también en esta ley el sistema de precios de referencia para posibilitar los necesarios ahorros al Sistema Nacional de Salud y asegurar la previsibilidad, la estabilidad y la gradualidad en el impacto para la industria farmacéutica, afectando a todos los medicamentos en fase de madurez en el mercado.
Lo mejor es que, el legislador sabe que, reduciendo los precios e impidiendo la libre concurrencia de empresas asegura desabastecimiento. Asimismo la intervención de las autoridades regionales de las comunidades autónomas introduce un inquietante aspecto de inseguridad jurÃdica en todo el proceso de fijación de precios. Por si esto fuera poco, la ley asegura un descenso de los precios que significará un descenso real del sector farmacéutico como consecuencia de la inflación, el director general de farmaindustria alertó sobre esta situación:
(…)esta medida podrá tener ‘consecuencias de tipo sanitario’, porque ante tal rebaja de precios la compañÃa responsable de uno de estos productos ‘podrÃa dejar de fabricarlo en España’, hasta el punto de que ‘podrÃa llegarse al desabastecimiento de ese producto’(…)
Y es que tampoco hace falta ser muy inteligente, si el producto que se vende deja de ser rentable las empresas dejarán de ofrecerlo. Y como el Estado impide que nuevas empresas concurran al sector…
Para evitar esto la administración no duda en conculcar el derecho a la propiedad de las farmacéuticas asegurando que sus stocks no les pertenencen, sino que son del pueblo todo y tienen la obligación de entregarlos en cuanto una farmacia se lo pida. Demencial porque asà se evita el desabastecimiento a corto plazo, siempre que la industria obedezca sumisa, pero se garantiza a medio y largo plazo porque la industria comprenderá que tener stocks de productos no rentables -como consecuencia de leyes intervencionistas- es una pérdida de dinero. Estamos hablando de una industria que supone más de 40.000 empleos y más del 20% de la I+D.
En el mismo sentido se pronuncia un estudio de Gaceta sanitaria:
(…) la excesiva regulación de precios puede tener efectos perversos que no permiten que la competencia se traslade completamente a los precios finales de venta de los fármacos, ni aprovechar la nueva coyuntura para reducir el gasto farmacéutico.
En definitiva, el Estado no puede proveer medicamentos baratos, todo lo que puede hacer es espantar a los productores y, por tanto, desabastecer el mercado. Si realmente queremos medicamentos baratos la solución no pasa porque el Estado extorsione a la industria, la solución consiste en disminuir la legislación, especialmente la de precios y la que restringe el acceso, para que una mayor oferta signifique un menor precio:
(…)the best mechanism to increase access to medicines is not greater regulation and more state interference in price setting, but is found in increased economic growth and greater wealth creation. Indeed, Barro (1997) reports, “a statistically significant positive correlation between per capita GDP growth and life expectancy.â€?
De la misma manera que si queremos pan más barato no se nos ocurrirÃa sabotear las panaderÃas, si queremos más y mejores medicamentos no deberÃamos esclavizar a las industrias farmacéuticas.
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Este largo puente es uno de los pocos puentes no religiosos que disfrutamos en España, y una vez sabido que los españoles no trabajamos menos horas que, por ejemplo, los alemanes, ya no parece haber las protestas de antaño contra los puentes en España.
En concreto este puente responde al nombre de “de la Constitución”, porque en estas fechas, hace casi 30 años, se aprobó la Constitución española de 1978. Sobre el caracter ilegÃtimo y socialista de alguno de sus artÃculos ya hemos hablado, y sobre la asunción que de los postulados ilegÃtimos y socialistas hace el Tribunal Constitucional también.
Vamos con la eficacia de las normas constitucionales y de qué forma son subvertidas por los órganos del Estado, especialmente el TC, veamos el art. 14:
Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.
No parece necesario hacer un análisis jurÃdico profundo para entender que este artÃculo significa el fin de cualquier discriminación de las personas por la ley.  Pero al parlamento no parece importarle, a pesar del juramento que hacen los parlamentarios y de su reglamento, aprobar leyes como la 1/2004 que lleva la fecha de 28 de Diciembre -parece una broma-.
La ley dice en su exposición de motivos -importante para conocer la voluntad del legislador y evitar, entre otras cosas, el fraude de ley-, lo siguiente:
En la realidad española, las agresiones sobre las mujeres tienen una especial incidencia (…)
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Al parecer la ley no conoce la realidad española(cito el Varón Castrado):
(…)para situar la llamada “violencia de género” (…) conviene no perder de vista el ranking europeo de “feminicidios”. En esta macabra carrera hacia la muerte, España se sitúa entre los paÃses más pacÃficos de Europa, con tasas de asesinatos de mujeres entre ods y cinco veces por debajo de Rumania, Bélgica, Austria, Finlandia, Noruega, Dinamarca, Alemania o Reino Unido (…)
El legislador dice “especial incidencia” pero no tenemos claro a qué se refiere, porque no lo aclara. Pero no es óbice, para el legislador, contrariar la realidad, porque ello le faculta para ir contra la constitución. Sigue el legislador:
La violencia de género se enfoca por la Ley de un modo integral y multidisciplinar, empezando por el proceso de socialización y educación.
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Qué entiende el legislador por “socialización y educación” parece que se manifiesta de manera clara en actitudes contrarias a la libertad, especialmente en la imposición de un modelo moral, social, y educativo, desde el Estado contra los individuos -en este caso los de la Y en su par de cromosomas-. Un poco más adelante nos lo aclara:
En la Educación Secundaria se incorpora la educación sobre la igualdad entre hombres y mujeres y contra la violencia de género como contenido curricular, incorporando en todos los Consejos Escolares un nuevo miembro que impulse medidas educativas a favor de la igualdad y contra la violencia sobre la mujer.
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Se introducirá un “nuevo miembro”, sin duda parece salido de las leyes sobre el Ejército que promulgaron los Bolcheviques, eso sÃ, ellos para introducir en el Ejército un Comisario del Pueblo que vigilara por la ortodoxia de la institución. Por supuesto los nuevos miembros salen de las generosamente financiadas organizaciones feminazis, como la Themis.
Asà el legislador reforma el art. 153 del Código Penal para asignar una pena diferente a la misma conducta en función de los cromosomas que determinan el sexo de quién la produce, doblando las penas cuando el hombre agrede a su pareja, pero dejándolas igual cuando es al revés. Porque lo importante no es acabar con la violencia, ni con la violencia en el matrimonio. Lo importante es acabar con la violencia contra las mujeres, y como la violencia contra las mujeres solo la ejercen quienes no son mujeres, ellos son el objetivo; en el mismo sentido se articula la subversión de todo el orden procesal, tanto civil como penal, y sobre todo de la creación de una gran cantidad de organismos -en los que se subsidian a feminazis- para contribuir a la criminalización del hombre:
«1. En cada partido habrá uno o más Juzgados de Violencia sobre la Mujer(…)
Resulta, cuando menos curioso, que todo esto no llame la atención del legislador por cuanto conculca el art. 14 y otros, que vimos más arriba de nuestra constitución. De facto esto significa la aprobación de leyes inconstitucionales y de medidas totalitarias contra una parte de la población española, no por sus actos, sino por su condición. Asà queda más claro aún, cuál es el caracter del régimen nacido en las fechas que conmemoramos hoy; repitiéndome cito a Hanna Arendt:
La tarea de la policÃa totalitaria no es descubrir crÃmenes, sino estar lista para cuando el gobierno decida arrestar a determinada categorÃa de población.
En este caso la policÃa totalitaria tiene la misión de arrestar a la categorÃa conformada por aquellos con una Y en su par de cromosomas. Asà que ya lo sabéis, estamos celebrando la esclavitud. Como decÃa el castizo “vivan las caenas” y al que Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.
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Imagino que todos habréis visto el documental en el que Moore esetablece una relación entre el derecho a tener armas y las masacres en los colegios. Moore, como siempre, miente. Pero la progresÃa miente con él.
Uno de los argumentos en contra de devolver a los individuos el derecho a llevar armas es amenazar con el miedo a las matanzas en los colegios, matanzas como la de Columbine, matanzas como las que ocurren en Alemania, matanzas que se vienen produciendo desde 1995 pese a las limitaciones que el Estado pone para conculcar un derecho fundamental, como el de llevar armas.
Lo cierto es que, si hay alguna relación entre escuelas seguras y armas, esta es positiva.
Lott points out that in 1985, only eight states had right-to-carry laws — laws that allow a person to automatically get a permit, provided he passes a background check and completed a training course. Today there are forty states that have some version of these laws. Lott’s examination of the data showed that “from 1977 to 1999, states that adopted right-to-carry laws experienced a 60% drop in the rates at which the attacks occur and a 78% drop in the rates at which people are killed from such attacks.”
Una cosa segura es que al destruir un derecho fundamental, como el de llevar armas para defendernos, estamos consiguiendo una esclavitud de facto en doble sentido; hacia el gobierno -como titular del monopolio de la violencia-, y hacia los delincuentes -aquellos que no respetan el monopolio-. Frente a ambas el Estado del Bienestar nos ofrece terapia, mucha terapia, como en Alemania.